Transexualidad femenina

La Transexual Femenina es aquella persona que nace con el sexo y atributos de hombre pero que no se identifica con ellos, se siente Mujer.

Antes de abordar cualquier cirugía, la paciente se habrá sometido a un terapia hormonal sustitutoria a base de estrógenos, progesterona y/o agentes bloqueantes de la testosterona, con los que habrá podido experimentar cambios tales como:

  • Aumento del tamaño de las mamas, así como del complejo areola-pezón. Se puede experimentar mayor sensibilidad en la zona.
  • Redistribución de la grasa corporal, similar al del cuerpo de la mujer.
  • La piel se afina y se vuelve más suave.
  • Reducción de la cantidad de vello facial y corporal, tornándose más fino y claro.
  • Retraso o interrupción de la alopecia (caída del cabello)
  • Reducción de la libido y erecciones menos firmes y con menor frecuencia.
  • El volumen de los testículos se reducen notablemente. Se deja de producir esperma y las células encargadas de ello se acaban atrofiando, viéndose afectada la fertilidad hasta el punto de llegar a la esterilidad

Resulta sumamente importante haberse sometido a este proceso hormonal antes de optar por cualquiera de las cirugías de feminización:

Cirugía Genital-Vaginoplastia Cirugía de Feminización Corporal Cirugía de Feminización Facial

Cirugía Genital-Vaginoplastia

La Vaginoplastia es una intervención quirúrgica que consiste en la transformación de los órganos genitales masculinos en estructuras similares a las femeninas. El objetivo es la creación de un complejo genital lo más semejante al femenino, tanto desde el punto de vista anatómico como estético y funcional.

Existen varios procedimientos quirúrgicos de reconstrucción vaginal:

  • Reconstrucción mediante injertos libres cutáneos. Esta técnica consiste en la creación de las paredes de la vagina a partir de piel de la propia paciente. Ésta se coloca sobre moldes vaginales y se introduce en el espacio creado previamente, consiguiendo la futura cavidad vaginal. El molde deberá mantenerse durante 8-10 días, hasta que prenda el injerto y una vez retirado se podrán iniciar las dilataciones. Si bien es el procedimiento más sencillo, los resultados no son los más satisfactorios, y las secuelas estéticas son mayores, por lo que no es el procedimiento de elección del Dr. Leopoldo Cagigal.
  • Reconstrucción vaginal mediante interposición de un fragmento intestinal. La técnica es variable dependiendo de la porción de intestino utilizado; los mejores resultados se han observado con la parte del intestino recto-sigmoideo. El Dr. Leopoldo Cagigal opta por esta técnica cuando la de inversión peneana no resulta viable.
  • Colgajos pediculados locales. Consiste en la creación de un colgajo con aporte vascular propio obtenido de zonas próximas a la genital, que se introducirá en la neocavidad vaginal creada previamente.

Dentro de este procedimiento, la técnica más empleada por el Dr. Cagigal, dados sus buenos resultados, es la de la Inversión Peneana que consiste en la creación de una neovagina cutánea mediante la piel invertida del pene y del escroto. El objetivo es crear un complejo genital tan femenino como sea posible tanto desde un punto de vista anatómico, como estético y funcional.

Procedimiento:

Se hace una incisión en la línea media del pene y se diseña un colgajo perineo-escrotal de base posterior que será la cara posterior de la neovagina.

Se eliminan los testículos, conservando la piel del escroto que utilizaremos más tarde para diseñar los labios mayores. Si fuera posible, la piel restante del escroto se añadirá a la porción final del pene, de tal modo que ganaremos unos centímetros más de profundidad en la vagina.

Se procede a la penectomía y se eliminan los cuerpos cavernosos encargados de la erección. Seguidamente se acorta la uretra que recolocaremos delante de la nueva cavidad vaginal.

La porción del glande que reservamos junto con sus nervios y vasos sanguíneos para preservar la sensibilidad, la utilizaremos para reconstruir el neoclítoris

Colocaremos la piel peneana invertida en la cavidad que previamente habremos creado entre la vejiga y el recto, piel que nos permitirá formar las paredes de la neovagina. En este momento introduciremos un taponamiento para que la piel cicatrice en su nueva ubicación.

Por último, nos serviremos de la piel del escroto para dar forma a los labios mayores.

Preoperatorio:

La paciente deberá suspender el tratamiento hormonal, de modo que aproximadamente un mes antes de la intervención lo haya suprimido completamente, con lo que evitaremos el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda durante el encame postoperatorio.

Dada la proximidad intestino grueso a la zona a intervenir, éste podría verse dañado, por lo que es conveniente que quede libre de bacterias. Para ello, la paciente deberá hacer una limpieza de colon el día antes, con la ayuda de laxantes y medicación que se le facilitará.

Además de esto, serán necesarias las pruebas preoperatorias habituales para la anestesia (analítica de sangre, radiografía de tórax y un electrocardiograma). Como en toda intervención, el Dr. Cagigal realizará un examen médico previo para detectar cualquier contraindicación posible.

Como en cualquier cirugía, las personas fumadoras tienen más riesgo de padecer complicaciones, ya que la sangre llega con mayor dificultad a los tejidos e impide una correcta cicatrización. Por eso se recomienda dejar de fumar al menos un mes antes y un mes después de la intervención.

Anestesia:

Teniendo en cuenta la complejidad de la intervención, que dura entre 5 y 6 horas, ésta se lleva a cabo siempre bajo anestesia general, anestesia de elección dada la seguridad y el confort que aporta al paciente.

Recuperación:

Durante la intervención se le colocará un taponamiento vaginal que retiraremos a la semana. La sonda vesical la mantendremos de dos a cuatro semanas.

Tras 7 días de ingreso, se le dará el alta hospitalaria, y a partir de este momento, la paciente se encargará de la limpieza y las dilataciones (estas a partir de la 5ª semana).

Se deberá extremar la higiene de la zona para evitar infecciones. Para ello deberá limpiar la zona con cuidado, sirviéndose de paños o compresas higiénicas y jabones neutros, y siguiendo movimientos de delante a hacia atrás. Asimismo deberá hacer lavados específicos en el interior de la cavidad vaginal para eliminar secreciones y restos de lubricantes.

Si tiene problemas de evacuación, se recomienda la toma de laxantes durante las primeras semanas y así se evitarán esfuerzos que afecten a la neovagina.

A las tres o cuatro semanas se reiniciará el tratamiento hormonal, siempre bajo la prescripción de su endocrino que le ajustará la dosis conforme a su nueva situación.

Posteriormente deberá realizar las dilataciones para evitar la estenosis (estrechamiento) de la vagina como consecuencia de la cicatrización.

Tanto las indicaciones del Dr. Cagigal como las recomendaciones aquí descritas son determinantes en el resultado final.

 Preguntas frecuentes:

  • ¿De qué dependen las dimensiones de la neovagina? Las dimensiones de la vagina reconstituida atienden a distintas variables, tales como el tamaño del pene, si ha sido o no circuncidada, la elasticidad de la piel, la anchura de las caderas y la altura de la paciente.
  • ¿Podré optar por la técnica de inversión peneana si he sido circundado? Si bien no es una técnica excluyente para la paciente circundada, sí que debe ser valorado el caso por el Dr. Cagigal, quien determinará la idoneidad de ésta u otra técnica quirúrgica.
  • ¿Cuándo se observa el resultado final? Los resultados finales no se valoran hasta que no han transcurrido seis meses. En ocasiones se precisa realizar alguna pequeña cirugía de refinamiento para perfeccionar el resultado estético, que suele realizarse con anestesia local y por lo tanto no requiere hospitalización.
  • ¿Se puede realizar la vaginoplastia combinada con otras cirugías? La cirugía genital suele ser el último tratamiento al que se somete la mujer transexual, por lo que no es frecuente encontrarnos con mujeres que quieran someterse a otros tratamientos a la vez. En cualquier caso, hay que valorar cada caso individualmente .
  • ¿Qué riesgos se asumen? Esta cirugía no está exenta de los propios de cualquier cirugía (infección de la herida, hemorragias, hematomas…), así como las complicaciones propias de esta intervención (estenosis del introito vaginal y/o del meato uretral, fístula recto-neovaginal…), de ahí la importancia de ponerse en manos de un buen cirujano y de realizar un correcto postoperatorio siguiendo las indicaciones del Dr. Cagigal.
  • ¿Cuándo podré incorporarme a la vida normal? Esta pregunta es muy variable ya que depende del postoperatorio de cada caso y de las necesidades y deberes laborales y sociales de cada paciente. En cualquier caso una vez las heridas estén estabilizadas y se haya retirado la sonda uretral la paciente podrá llevar una vida plena y comenzar progresivamente a hacer esfuerzos y mantener relaciones sexuales. 

Cirugía de Feminización Corporal

  • Mamoplastia de Aumento

El aumento mamario suele ser una de las prioridades de la transexual femenina, ya que las mamas son el símbolo femenino visible por excelencia.

Tras un tratamiento hormonal, la paciente habrá experimentado un crecimiento de sus mamas, pero el resultado no suele ser el suficiente bien porque el aumento no resulta suficiente o bien porque el depósito graso es irregular y la forma de la mama no se asemeja al de una mujer biológica. En estos casos se recomienda un aumento de mamas con prótesis de silicona cohesiva que ayudará a asumir el rol femenino.

La mamoplastia en el transexual tiene sus particularidades, condicionadas en parte por el resultado del tratamiento hormonal al que se ha visto sometido, y que tendremos en cuenta a la hora de la intervención:

  • El músculo pectoral es de mayor grosor, pese a haberse reducido por efecto de la hormonación
  • La piel se afina pero sigue siendo algo más gruesa
  • El espesor del tejido subcutáneo es menor (glándula y grasa)
  • El complejo areola-pezón han crecido de volumen gracias a la hormonación pero suelen estar más desplazados hacia los laterales.

Por todo lo demás, el procedimiento es muy similar al del aumento mamario realizado en mujeres con poco pecho (Es decir, prótesis anatómicas en un bolsillo pectoral en plano submuscular parcial o dual-plane)

  • Liposucción o Lipoescultura

La grasa se acumula de forma diferente en hombres y mujeres. Al someterse a la terapia de hormonación, la grasa de la mujer transexual se redistribuye asemejándose a la del cuerpo de la mujer, pero los resultados no son siempre los deseados.

Cuando los depósitos de grasa se localizan en zonas no deseadas se suele recurrir a la liposucción o lipoescultura, procedimiento que nos permite modelar el cuerpo.

La zona que más se suele tratar es la cintura, ya que permite darle las curvas propias de la mujer biológica. Sin embargo, los depósitos grasos no son exclusivos de esa zona, los brazos, piernas, nalgas, caderas… son igualmente susceptibles de ser remodelados con la lipoescultura.

La hormonación consigue dar a la mujer transexual unas curvas más acordes con su género, pero en algunos casos la forma final no acaba de satisfacerle o no cumple con sus expectativas. La cirugía plástica ofrece la posibilidad de corregir imperfecciones o dar más volumen a determinadas zonas del cuerpo gracias a la Lipotransferencia.

Este procedimiento consiste en la extracción de grasa del propio paciente con unas cánulas muy finas a través de una técnica similar a la de la liposucción; esta grasa, que habremos obtenido con aspiración a baja presión de zonas del cuerpo de fácil acceso como la del abdomen, se centrifuga para separar la parte sana del tejido adiposo que infiltraremos en la zona del cuerpo que queremos proporcionar mayor volumen.

  • Abdominoplastia

Con la falta de andrógenos la mujer transexual pierde masa muscular y el metabolismo se ralentiza, pudiendo aumentar de peso a pesar de mantener la misma dieta y actividad física. Es muy frecuente que ese exceso de grasa se le acumule en la zona abdominal y no consiga eliminar ni con dieta hipocalórica ni con ejercicio físico.

Si lo que queremos es tener un abdomen más plano y firme, deberemos recurrir a la Abdominoplastia, técnica quirúrgica que nos permite eliminar el exceso de grasa y piel de la zona baja y media del abdomen. En ocasiones, a esa acumulación de grasa se le une la distensión de los músculos abdominales, acentuando la sensación de “vientre caído”; la abdominoplastia nos permite igualmente reforzar la musculatura de la pared abdominal tensando y uniendo los músculos abdominales hacia la zona media a través de un cerclaje, con lo que lograremos una cintura más estilizada (más propia de la mujer biológica).

Cirugía de Feminización Facial

La mujer transexual normalmente tiene más problemas para feminizar su rostro con el tratamiento hormonal dado que la estructura facial es más grande, robusta y angulada. El elemento óseo es el más importante pero no es el único a considerar; las partes blandas como los músculos y la distribución de la grasa de la cara juegan un papel importante para lograr unas facciones femeninas.

  • Tirocondroplastia (eliminación de la nuez o manzana de Adán)

Existe una notable diferencia entre el cuello masculino y el femenino, determinado en parte por la nuez. Se trata de una prominencia del cartílago tiroides ubicado en la parte delantera de la laringe y que aloja las cuerdas bucales.

Las dimensiones de este cartílago son mayores en el hombre, por lo que se recurre a la Tirocondroplastia para obtener una superficie más lisa y pareja que no imprima relieve a la piel. Este procedimiento consiste en la resección y eliminación de la parte del cartílago que produce la nuez a través de una pequeña incisión que se hace coincidir con un pliegue o arruga del cuello, con lo que lograremos disimular la cicatriz.

Con esta intervención no conseguiremos reducir el tono de voz, ya que se trata de un procedimiento externo, y no funcional de la voz.

Esta cirugía tiene una duración estimada de 1 hora y se puede realizar con anestesia local acompañada de sedación o con una leve anestesia general, para garantizar el confort de la paciente. Al tratarse de una hospitalización de día, la paciente permanecerá unas horas bajo vigilancia hasta su completa recuperación y podrá irse a casa ese mismo día.

Durante la semana siguiente a la intervención la paciente podrá experimentar una sensación similar a la de las anginas y cierta dificultad para tragar y hablar, que irán desapareciendo paulatinamente.

  • Rinoplastia

La rinoplastia es una técnica que nos permitirá corregir defectos de la nariz y remodelarla para conseguir una nariz más femenina, de contornos suaves y elegantes y en armonía con el resto de la estructura facial.

Si bien la técnica que emplearemos es la misma con independencia del sexo, tenemos que tener en cuenta que las características anatómicas del hombre y la mujer difieren mucho entre sí:

  • La nariz masculina suele caracterizarse por tener un Dorso Nasal recto, por lo que deberemos procurar una apariencia más delicada y femenina dándole cierta curvatura cóncava al dorso.
  • Los cartílagos en el hombre son más rígidos y amplios, de ahí que la punta de la nariz masculina esté menos definida. Para feminizar la Punta Nasal deberemos afinarla y estrecharla.
  • El Ángulo Nasolabial mide la inclinación de la punta de la nariz con relación al labio. Las mujeres tienen la nariz más respingona, por lo que deberemos aportarle mayor ángulo nasolabial (entre 100º y 110º) para conseguir unas facciones más femeninas.
  • El soporte óseo del hombre es más fuerte y el dorso nasal más ancho, por lo que vista la nariz de frente, deberemos procurar que ésta sea más estrecha en la parte superior.
  • Blefaroplastia

La Blefaroplastia es la técnica quirúrgica que nos permite corregir el exceso de piel que aparece tanto en los párpados superiores como en los inferiores, así como eliminar las bolsas que se encuentran bajo de los ojos. Este procedimiento nos aporta una mirada más rejuvenecida y elimina la el aspecto de cansancio.

Los párpados superiores también vienen condicionados por el sexo, por lo que procuraremos un pliegue más alto y curvado y un párpado más despejado para aportar feminidad a la mirada.

Del mismo modo, las cejas de la mujer son más altas y arqueadas que la de los hombres, por lo que en ocasiones deberemos asociar la blefaroplastia a la cantopexia (levantamiento del canto externo del ojo) o bien llevar a cabo un pequeño lifting facial que permita el levantamiento de las cejas.

  • Mentoplastia

La Mentoplastia es una técnica quirúrgica que nos permite modificar el tamaño, la forma y la posición del mentón, corrigiendo la falta o exceso de desarrollo de éste. apariencia del rostro ya que logra armonizar

Esta intervención ayuda a dulcificar el perfil, a resaltar la boca y los labios, proporcionando unas facciones más femeninas y equilibradas. En aquellas pacientes que tienen el mentón retraído le aportaremos mayor proyección en relación con su nariz y el resto de rostro y en aquellas que tienen el mentón muy pronunciado le reduciremos su tamaño.

Esta intervención suele ir asociada a la rinoplastia, lo que nos permitirá armonizar la barbilla con el perfil de los labios y la nariz de la paciente.

  • Lipofilling Facial

El lipofilling es una técnica que permite utilizar la grasa del propio paciente a modo de relleno natural, infiltrándola en otra parte del cuerpo.

La técnica de obtención de la grasa es muy similar a la de la liposucción; se hacen unas pequeñas incisiones en la zona donante (generalmente muslos, caderas o abdomen dada su fácil acceso) y se introduce una cánula muy fina a fin de extraer la grasa por aspiración a baja presión. La grasa obtenida se centrifuga a fin de obtenerla libre de impurezas. Finalmente este tejido adiposo se infiltrará en su nueva localización desde distintas direcciones creando un volumen tridimensional en diferentes espesores según las necesidades propias de la paciente. A nivel facial, la inyección se realiza con anestesia local a través de microcánulas romas que apenas producen molestias y que no dejan cicatrices.

El lipofilling facial nos permite, además de mejorar imperfecciones en zonas que presentan deformidades, feminizar el rostro de la paciente aportando más volumen a labios, mejillas, pómulos…

Al rellenarse el espacio que se encuentra bajo las mejillas, conseguimos que se afinen los rasgos faciales y logramos un contorno menos marcado. El pómulo femenino es más prominente y está más definido, por lo que al aumentar su volumen logramos que el rostro de la paciente sea más sensual y femenino; además de dulcificar las facciones, conseguiremos resaltar los ojos y la mirada de la paciente.

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