Tumores de piel

tumores de piel

El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel. Es la forma más común de cáncer pero, por lo general, es uno de los tipos de cáncer más curables.

Podemos distinguir dos tipos fundamentales de cáncer de piel: melanoma y no-melanoma.

1.1. CÁNCER DE PIEL NO MELANOMA

Es el más común y engloba a todos los tumores cancerosos de piel a excepción del melanoma, que es el que se desarrolla a partir de los melanocitos.

Los más frecuentes son los Carcinomas Basocelular y Espinocelular. Las personas de piel blanca y aquellas que han estado expuestas a los rayos solares durante mucho tiempo son más propensas a padecer este tipo de cáncer de piel. Las zonas del cuerpo que han estado más expuestas al sol como cara, cuello, manos y brazos son las más susceptibles de presentar este tipo de lesiones.

- Carcinoma Basocelular. Aparece en forma de un abultamiento con una apariencia suave y nacarada o bien con aspecto de cicatriz y firme al tacto. Es un tumor de crecimiento lento. Es improbable que se extienda a otras partes del cuerpo, pero si se deja sin tratar podría extenderse a las áreas cercanas y afectar a huesos y otros tejidos de la piel. En ocasiones el tumor tratado puede reaparecer en el mismo lugar.

  • Carcinoma Espinocelular. Se desarrolla en las capas superiores de la epidermis, y representa alrededor del 20% de todos los casos de cáncer de la piel. Aparecen como pequeños nódulos o lesiones rojizas y en ocasiones pueden presentar cierta descamación blanquecina. A diferencia del basocelular, éste evoluciona en masas de gran tamaño, pudiendo generar metástasis si no se elimina quirúrgicamente

Con menor frecuencia podemos encontrar otros cánceres de piel no melanoma, entre otros:

  • Sarcoma de Kaposi
  • Linfoma
  • Sarcomas
  • Carcinoma de células de Merkel

Prevención: La mejor manera para prevenir la aparición del cáncer de piel es evitando la exposición directa a los rayos solares sin protección; deberemos echarnos un protector solar de al menos FPF 15 media hora antes de la exposición solar, y volverlo a aplicar al menos cada dos horas. Conviene evitar en la medida de lo posible la exposición a mediodía, ya que es cuando la luz ultravioleta es más intensa.

Del mismo modo, deberemos evitar el uso de cabinas bronceadoras, ya que la exposición excesiva a la luz ultravioleta puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de la piel.

Una correcta protección durante los primeros 18 años de vida, reducirá hasta en un 75% las posibilidades de sufrir Cáncer de Piel.

Diagnóstico: Si detecta lunares u otra lesión en la piel que va creciendo de tamaño y cambiando su forma, y sospecha que pudiera tener un tumor de piel similar a los descritos anteriormente debe acudir al médico, quien examinará y valorará la lesión. En el caso de sospechar que pudiera presentar un cáncer de piel no melanoma, se deberá realizar una estimación por un especialista (Cirujano Plástico o Dermatólogo), para valorar la necesidad de practicar una biopsia o exéresis que determinará si nos encontramos o no frente a uno de estos tumores.

Tratamiento: El tratamiento más común es la cirugía, en la que extraeremos el cáncer de la piel junto con parte del tejido sano situado alrededor de éste. La parte extirpada se envía al laboratorio para verificar que han sido eliminadas todas las células cancerosas.

La cirugía deja una cicatriz en la piel. Cuando nos encontramos con un cáncer de gran tamaño, tendremos que hacer una reconstrucción local en función de cada caso. Por ello los Cirujanos Plásticos son los especialistas elegidos para que las secuelas sean las menos evidentes posibles. En ocasiones los defectos son tan grandes que requieren de injertos de piel, para lo cual deberemos tomar piel de otra parte del cuerpo y colocarla en el área donde se extrajo el cáncer. Los métodos quirúrgicos utilizados por el Dr. Cagigal permiten que las cicatrices sean más sutiles y por tanto menos perceptibles.

1.2 . MELANOMA

Se origina en los melanocitos (células de melanina). Si bien no es tan común como el Basocelular o el Espinocelular, sí que nos encontramos ante la forma de cáncer de piel más peligrosa, ya que en fase avanzada puede llegar a extenderse a los órganos internos del cuerpo. De ahí que debamos estar muy alertas, porque raras veces ataca sin avisar y si se detecta a tiempo puede tener cura.

Si bien suele aparecer en las cercanías o en los bordes de algún lunar previo, no es raro que aparezcan de forma espontánea, sin ningún tipo de lesión anterior.

Las cinco primeras letras del abecedario nos ayudan a identificar un posible melanoma; estas señales no confirman la existencia de este cáncer, pero nos sirven para estar alerta. A la mínima sospecha debe consultar con el Dr. Cagigal, quien examinará y valorará el tipo de lesión.

Asimetria

A. Asimetría: Cuando al dividir el lunar por la mitad, éste no se ve igual por ambos lados.

Borde

B. Borde:Cuando el lunar tiene bordes irregulares, ondulados o poco definidos.

C. Color: Suelen ser de color marrón oscuro o negro, ya que las células malignas producen melanina de forma permanente. Hay que estar pendientes de los cambios en el color del lunar, incluyendo oscurecimiento, extensión del color, pérdida de color o la apariencia de diferentes colores (azul, rojo, blanco, rosado, púrpura o gris).

C. Color: Suelen ser de color marrón oscuro o negro, ya que las células malignas producen melanina de forma permanente. Hay que estar pendientes de los cambios en el color del lunar, incluyendo oscurecimiento, extensión del color, pérdida de color o la apariencia de diferentes colores (azul, rojo, blanco, rosado, púrpura o gris).

D. Diámetro: El diámetro del lunar suele ser superior a 6 mm (aproximadamente del tamaño de la goma de borrar de un lápiz), salvo que se detecte de forma precoz.

D. Diámetro: El diámetro del lunar suele ser superior a 6 mm (aproximadamente del tamaño de la goma de borrar de un lápiz), salvo que se detecte de forma precoz.

E. Evolución: Cualquier cambio en el tamaño, forma, color, elevación o cualquier otro rasgo, así como cualquier síntoma nuevo como sangrado, picor, costras o dolor es indicativo de peligro.

2 LESIONES DE LA PIEL Y PARTES BLANDA

2.1 NEVUS 

Los nevus son proliferaciones de las células melánicas, las que dan Los lunares congénitos o nevus son un tipo de lesión pigmentaria de la piel que aparece en el nacimiento. Son relativamente frecuentes y producen un defecto estético importante en algunos casos. Según el tamaño que tengan pueden aumentar el riesgo de padecer melanoma en la vida adulta.

 Causas

Los nevus  están formados por aglomerados de células de la piel. En el caso de los lunares o nevus melanocítico, estas células son melanocitos.
Los nevus melanocíticos pueden ser congénitos o adquiridos.
Un nevus melanocítico congénito  aparece en el 1% de los recién nacidos.

Se clasifican en tres tipos:

  • Pequeños: son los más frecuentes y miden menos de 1,5 cm de diámetro.
  • Medianos: miden entre 1,5-20 cm de diámetro.
  • Gigantes: más de 20 cm de diámetro.

Síntomas

Los nevus pequeños y medianos pueden tener un aspecto muy variado: desde una pequeña mancha hasta ser una lesión sobreelevada y de color marrón oscuro. Se localizan preferentemente en el abdomen, hombros y extremidades.

Los nevus gigantes pueden estar recubiertos de pelo y pueden llegar a cubrir áreas completas del tronco o una extremidad completa. La pigmentación puede ser irregular adquiriendo diferentes tonalidades de marrón. La superficie se puede tornar rugosa.

El riesgo de malignización (de desarrollar en el futuro un melanoma) va en función del tamaño. Los nevus pequeños con poca frecuencia malignizan. Tan solo los gigantes tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer de piel.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de piel  y, en un segundo término, mejorar el aspecto estético del niño.
Con los nevus pequeños se recomienda  su control periódico para controlar si hay cambios en el color o en el aspecto o si crece (signos de una posible malignización).

En los nevus medianos se recomienda una biopsia de una parte de ellos para ver como es su estructura interna; si son superficiales, el riesgo de malignización es bajo y no se quitan. Si por el contrario, son nevus profundos, existe mayor riesgo de malignizar y se quitan mediante cirugía.

En los nevus gigantes el tratamiento es más complicado por la gran área afectada. Se deben reseccionar precozmente y reparar la piel mediante injertos.

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