Transexualidad masculina

El Transexual Masculino es aquella persona que se siente Hombre pese a que ha nacido con el sexo y atributos propios de una mujer.

Antes de abordar cualquier cirugía, el paciente se habrá sometido a una terapia hormonal sustitutoria a base de testosterona. Si bien el tratamiento hormonal masculinizante es muy satisfactorio, la respuesta a este tratamiento dependerá de la herencia genética de cada paciente. Se empezarán a notar los primeros cambios a partir del segundo o tercer mes, si bien no se logrará la masculinización total hasta después del segundo año en el mejor de los casos (hay pacientes que tardan hasta cinco años):

  • Si bien el volumen de las mamas disminuye, éstas no desaparecerán por completo; para ello habrá que recurrir a la mastectomía.
  • Redistribución de la grasa corporal, similar al del cuerpo del hombre. Se perderá grasa de las caderas que recuperará la barriga. Asimismo aumentará el volumen de espalda y hombros.
  • Mayor musculatura y fuerza en la parte superior del cuerpo, así como aumento de la resistencia física.
  • La piel de la cara se engrosa y se vuelve más grasienta, pudiendo aparecer signos acné.
  • Crecimiento tímido del vello facial sobre el labio superior, el cuello y los lados de la cara, que irá endureciéndose a medida que se vaya afeitando. La barba se irá formando poco a poco. Asimismo, aumentará el vello corporal en brazos, piernas y pecho.
  • Posible caída del cabello, apareciendo las típicas entradas masculinas e incluso puede darse alopecia andrógina (calvicie propia de los hombres)
  • Aumento de la líbido y del deseo sexual.
  • Desaparece la menstruación, cambio que se volverá irreversible tras unos meses de tratamiento.
  • Agrandamiento del clítoris.
  • La voz se vuelve más grave debido al engrosamiento de las cuerdas vocales.
  • Las facciones de la cara se van endureciendo, se masculinizan.

Resulta sumamente importante haberse pasado por este proceso hormonal con carácter previo a someterse a cualquiera de las cirugías de masculinización.

Cirugía Genital  Cirugía de Masculinización

Cirugía Genital 

La histerectomía y la anexectomía son las técnicas quirúrgicas mediante las cuales se procede a la extirpación de la matriz y los ovarios. Esta intervención es la base para una posterior cirugía de reasignación de género:

  • Faloplastia

La Faloplastia es una procedimiento quirúrgico que nos permite la reconstrucción de un neopene a partir de un colgajo libre obtenido generalmente del antebrazo o de la cara antero-lateral del muslo.

Para ello deberemos extraer la piel, grasa, músculo, nervios, arterias y venas de la zona donante para construir el pene en forma cilíndrica, injerto que es trasladado al lugar del clítoris donde mediante microcirugía conectaremos al cuerpo del paciente.

En la misma cirugía o en otra posterior si así se estima conveniente, se construirán los testículos a partir de los labios mayores.

Esta intervención quirúrgica no suele ser la de elección dadas sus múltiples desventajas y complicaciones. Si bien es cierto que con esta cirugía se consigue un pene de dimensiones superiores a la cualquier otra técnica, tenemos que tener presente que éste no resulta muy natural ni produce orgasmos, las cicatrices que quedan en la zona donante del cuerpo del paciente (brazo o muslo) son grandes y muy visibles, la prótesis necesaria para conseguir las erecciones es muy cara y suele dar problemas de ulceración, la sensibilidad del neopene es mínima por lo que no se consigue el suficiente estímulo erógeno… además de las complicaciones que se presentan con cierta frecuencia (sangrado, infección, fístula en la conexión de la uretra con la piel escrotal y de la vejiga con la vagina, disminución del diámetro de la uretra, extrusión de la prótesis testicular…) y el largo y complejo postoperatorio.

  • Metaidoioplastia

Gracias al tratamiento hormonal con testosterona, el clítoris se hipertrofia, alargándose entre 4 y 6 cm, longitud similar a la del dedo pulgar. Aprovechando el crecimiento del clítoris, la Metaidoioplastia nos permite construir un pene liberando el ligamento que lo sujeta en su posición, eliminando parte del tejido circundante y colocándolo en la posición natural de un pene.

Esta técnica quirúrgica puede complementarse con otras tales como:

  • Uretroplastia. Nos permite construir una uretra desde la base del clítoris hasta la punta, con lo que el paciente podrá orinar de pie con mayor facilidad.
  • Escrotoplastia. Consiste en la creación de un escroto a partir de unos implantes testiculares de silicona que se alojarán en el saco escrotal creado a partir de los labios mayores. Generalmente esta cirugía se realiza en dos fases, primero se crea el escroto y en una segunda intervención se insertan las prótesis.
  • Vaginectomía. Cierre de la cavidad vaginal.
  • Resección del pubis. Gracias a una liposucción de la grasa del pubis y estiramiento de la piel de esa zona se logra mover el pene más hacia delante y hacerlo más visible.

El pene que conseguimos con esta técnica es pequeño, de entre 5 y 7 cm, por lo que no permite la penetración. Sin embargo, sí que tiene una apariencia natural, sensibilidad y capacidad de orgasmo y, dado que el clítoris está hecho de tejido eréctil, cuando se excita puede alcanzar una erección sin necesidad de mecanismos ni prótesis.

En ocasiones, con la terapia hormonal no conseguimos que el clítoris crezca lo suficiente, por lo que esta técnica puede no suponer una buena opción. El resultado final dependerá, no solo del tamaño del clítoris antes de la operación, también de la anatomía del paciente y de la técnica del cirujano.

A diferencia de la faloplastia, esta técnica no deja cicatrices visibles en otras partes del cuerpo. Sin embargo, no está exenta de posibles complicaciones tales como sangrado, infección, fístula en la conexión de la uretra con la piel escrotal y en la conexión de la vejiga con la vagina, disminución del diámetro de la uretra, extrusión de los implantes testiculares…

Cirugía de Masculinización

En los casos de transexualidad de mujer a hombre la sociedad es más tolerante ya que el tratamiento hormonal cruzado (testosterona) proporciona una imagen facial final marcadamente masculina, de ahí que en raras ocasiones estos pacientes soliciten tratamientos quirúrgicos para masculinizar su rostro.

El procedimiento de masculinización corporal más demandado es la Mastectomía:

La mastectomía es una intervención quirúrgica que nos permite extirpar el tejido glandular mamario y lograr con ello un pecho liso y simétrico que resulte masculino tanto desde el punto de vista anatómico como estético.

Existen varios procedimientos quirúrgicos, elección que vendrá condicionada en gran medida por la anatomía mamaria del paciente. Los más habituales son:

A) Mastectomía Subcutánea: Esta técnica, también conocida como de incisión areolar, se reserva a aquellos pacientes con pechos pequeños (copa A). Existen dos variantes de esta técnica:

  • Incisión Periareolar Inferior: Se opta por esta vía de abordaje cuando no tenemos que reposicionar el pezón ni reducir su tamaño. Para ello se realiza una pequeña incisión en el borde inferior de la areola por donde se extirpará el tejido mamario (grasa y glándula). De este modo, el pezón queda unido al cuerpo por sus propios vasos y nervios, lo que facilitará que se preserve la sensibilidad. En ocasiones se tiene que practicar una liposucción en la zona para mejorar los resultados. Una vez que el tejido mamario se ha extirpado, se cierra la incisión. 

La ventaja principal es que la cicatriz es muy pequeña y puede pasar desapercibida. Sin embargo tenemos que tener en cuenta que la piel podría encogerse y retraerse de forma asimétrica. Asimismo, es posible que el pecho no quede totalmente plano.

  • Incisión Periareolar en Donut: Consiste en realizar dos incisiones, una a lo largo del borde de la areola (o por su interior si queremos reducir su tamaño) y una segunda incisión externa paralela a la anterior. Se reseca la piel sobrante entre ambas incisiones, permaneciendo el complejo areola-pezón unido al cuerpo para favorecer la preservación de la sensibilidad de la zona. Al igual que en el caso anterior, es probable que tengamos que ayudarnos de la liposucción para extirpar el tejido mamario. La piel de la incisión exterior se pliega firmemente hacia el centro de modo que cubra la abertura y se sutura.

Esta técnica nos permitirá reducir algo el tamaño de la areola y reposicionar ligeramente el complejo areola-pezón. Sin embargo tenemos que considerar los posibles inconvenientes de esta técnica y es que además de que la piel se puede retraer asimétrica, las cicatrices suelen ensanchar debido a la tensión que soportan, haciéndose las areolas anchas. Asimismo, pueden aparecer pliegues cutáneos y riesgos de necrosis de las areolas, por lo que no suele ser la técnica de elección.

B) Mastectomía bilateral: Esta técnica está indicada para aquellas personas con mamas medianas y grandes (copas B, C y D), en especial a aquellas cuya mama se prolonga lateralmente por debajo de la axila, ya que proporciona un pecho con contorno muy masculino.

Esta técnica consiste en realizar una incisión transversal a lo largo del pecho, lo que nos permite extirpar las glándulas mamarias y el tejido graso con el bisturí, conservando intactos los músculos pectorales. El tejido graso que se localiza en la zona axilar es difícil de remover con el bisturí, por lo que puede que sea necesario recurrir a la liposucción.

Los pezones originales se extirpan totalmente, se moldean y cortan a un tamaño menor. Seguidamente se elimina el exceso de piel y se suturan las incisiones, dejando la cicatriz bajo los músculos pectorales. Si bien las cicatrices son más evidentes que con la técnica periareolar, el desarrollo del músculo en esa área puede hacerlas menos visibles y el crecimiento del vello en el pecho ayudará a disimularlas.

Por último, se injertan los pezones en el pecho en un lugar algo más elevado, de modo que sean más estéticos desde una perspectiva masculina. La sensibilidad en las areolas se puede llegar a perder parcial o totalmente. En ocasiones las areolas no se pueden salvar durante el procedimiento, o se pierden o despigmentan por muerte del tejido; existe la opción de tatuarlas en el pecho después del procedimiento, lo cual puede producir un resultado estéticamente satisfactorio. 

La duración estimada de la intervención es de dos horas, si bien varía dependiendo de la técnica con la que se llevará a cabo y de la cantidad de tejido mamario que hay que extirpar.

Se realiza bajo anestesia general dada la seguridad y confort que aporta al paciente. En estos casos, el paciente deberá permanecer ingresado una noche y al día siguiente el Dr. Cagigal le dará el alta hospitalaria una vez haya comprobado que todo está correcto.

En cualquier caso, es preciso colocar drenajes que nos permitirán evacuar el exceso de sangre y fluidos y de este modo evitar que se acumulen bajo la piel y se produzcan hematomas. A los 2 o 3 días de media se podrán retirar, conforme al volumen de líquido que vayamos registrando.

Tras la intervención se le colocará un vendaje compresivo que será sustituido al día siguiente por una banda elástica compresiva que deberá llevar al menos durante las tres semanas siguientes para evitar la formación de hematomas y facilitar el modelaje y adaptación de la piel.

El Dr. Leopoldo Cagigal le proveerá instrucciones específicas sobre el cuidado postoperatorio y el tiempo de curación. En general, si se realiza trabajo de oficina, necesitará al menos dos semanas de descanso. Si su trabajo requiere esfuerzo moderado o fuerte, o levantar constantemente los brazos sobre su cabeza, necesitará por lo menos un mes o dos sin realizar esas tareas. El riesgo de apertura de cicatrices y aparición de complicaciones puede verse incrementado si no seguimos las pautas indicadas.

Además de las posibles complicaciones descritas anteriormente, existen los riesgos propios de cualquier intervención tales como hematoma o infección.

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